miércoles, 18 de julio de 2012

La Isla Misteriosa (#11)

Cuando Zoro abrió los ojos se encontró frente a frente con Nami y Robin. O él creía que eran Nami y Robin, porque las que tenía delante venían en versión reducida. Ellas también se habían  convertido en niñas pequeñas y se percató de que no estaba tan sorprendido como cabría esperar en una situación como esa, pero como había sido testigo de lo que le había pasado a Ari... ¿Qué demonios pasaba en esa isla?

Sin estar despierto del todo aún, se dio cuenta de que sus katanas no estaban donde debían estar. Con el ceño fruncido, se incorporó y observó que la pequeña Nami las escondía detrás de su cuerpo... aunque eran perfectamente visibles. Robin hizo un gesto con sus manos y un par de manos adicionales diminutas sujetaron las de Zoro detrás de su espalda.

-         No vas vestido igual que esos tipos... ¿eres uno de los pringados de esta especie de secta? – preguntó Nami con una vocecilla bastante más aguda de lo que era normal.

El espadachín no hizo ningún movimiento para liberarse del poder de Robin, pero sabía que lo conseguiría fácilmente. Lo que le intrigó es lo que había preguntado la niña del pelo naranja. ¿Quiénes eran “esos tipos”? ¿Y qué estaba diciendo de una secta? Y... a todo esto... ¿dónde narices estaban Ari y los demás?

-         No sé de qué hablas – respondió finalmente.

Las dos pequeñas suspiraron y, haciendo gala de una inocencia que solo podía otorgar la niñez, Robin dejó libres sus manos y Nami le devolvió sus katanas.

-         ¿Eres bueno con ellas? – preguntó en voz baja.

-         Algo así – respondió Zoro humildemente.

-         Bien, entonces podrás ayudarnos.

-         ¿Ayudaros? ¿A qué?

Zoro permaneció sentado, mirando a las dos pequeñas. Se le hacía raro ver a Nami y a Robin con esas guisas, más raro aún de lo que le había parecido el cambio de Ari. Ella era condenadamente adorable siendo así de pequeña... Espera, ¿de dónde demonios había venido ese pensamiento? Sacudió la cabeza para despejarse y escuchar la respuesta de su mini navegante.

-         A salvar a Ari... se ha quedado en ese gran comedor, repartiendo leña, para que nosotras pudiéramos escapar... y por el camino le he robado las llaves de las esposas de Robin a uno de esos tipejos que estaba despistado... Hemos huido por uno de esos pasadizos, pero nos ha llevado directamente aquí... Este sitio es un laberinto...

-         Espera, espera... ¿Ari? ¿Quieres decir que está en...? ¿Ese gran comedor? – Zoro recordó haberlo visto antes de ponerse a dormir, pero no había escuchado sonidos de pelea ni nada por el estilo.

Nami estaba sorprendida de que ese hombre conociera a Ari, pero fue Robin la que respondió.

-         Sí, ¿la conoces? Creo que se la han llevado a otro sitio. Han debido encerrarla en algún lugar.

Zoro se puso de pie y estiró los músculos adormecidos.

-         Vayamos a buscar a Ari.

-         ¿Tienes idea de dónde puede estar? – preguntó Nami.

-         Cuando se encierra a alguien que da problemas... generalmente, se hace en un calabozo o algo por el estilo.

-         ¿Y sabes dónde están? – inquirió Robin.

-         No, pero solo tenemos que buscar – respondió Zoro lleno de confianza.



De casualidad, Luffy, Chopper, Usopp y Franky habían terminado en la misma aldea en la que se encontraba Sanji, sentado en una banqueta y hablando, cabizbajo, con los habitantes de dicha aldea. Sí, habían llegado “de casualidad”, ya que habían perdido de vista a la vieja a la que estaban siguiendo, debido a que Luffy se había detenido para coger más fruta de esa que parecían manzanas, pero que eran verdes por dentro.

-         ¡Oooooooooooooooooooooooi! ¡FANFIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! – gritó Luffy con la boca llena.

Este levantó la cabeza al escuchar la voz de Luffy y sonrió al ver a sus cuatro nakamas, pero se puso serio de inmediato al darse cuenta de que las tres chicas de su tripulación no estaban con ellos.

-         ¡Sanjiiiiii! ¡Me alegro de que estés bien! – dijo Chopper sonriendo.

-         ¿No habéis conseguido encontrar a Nami, Robin y Ari? – preguntó acercándose a ellos.

-         ¿Y Zoro y Brook? – preguntó Usopp en voz baja – Le dan exactamente igual...

-         ¡Mira, mira, Sanji! ¡Estas cosas están buenísimas! ¡Tienes que llevarte un saco entero para cocinarlas y hacer tartas! – exclamó Luffy ignorando la pregunta del cocinero.

Sanji le dio un golpe en la cabeza, que provocó que su capitán dejara caer todas las frutas al suelo.

-         ¡Eh! – dijo Luffy.

-         ¡Preocúpate un poco más, estúpido capitán! – gritó Sanji.

-         Encontramos a Ari... pero volvimos a perderla – dijo Chopper.

-         Zoro se perdió al buscarla y de Brook... no sabemos nada – dijo Usopp.

-         ¿Estos son tus nakamas? – preguntó un hombre acercándose a ellos.

Sanji asintió.

-         Aunque no están todos... ¡Las hermosas damiselas que te he descrito antes siguen desaparecidas!

-         No os preocupéis – dijo el hombre – Esta isla es pequeña y, al no haber mujeres, será más fácil localizarlas.

-         Pero sí que hay mujeres – dijo Franky.

-         Es cierto – corroboró Chopper.

-         No sé si eso que hemos visto pueda calificarse como “mujer” – dijo Usopp.

-         Pero es imposible... hace más de 20 años que en esta isla no hay ni una sola mujer – dijo el hombre con el ceño fruncido.

-         Pues nosotros hemos visto a una vieja arrugadísima antes de llegar aquí, pero la perdimos de vista.

-         Debéis haberlo imaginado... o lo habéis confundido con alguno de los aldeanos, que están recolectando frutas por el interior del bosque.

-         ¡Que noooooooooooo! ¡Que era una vieja arrugadísima! ¡Iba murmurando cosas que no se entendían! ¡Y estaba muy arrugada! – dijo Luffy riéndose.

Todos los aldeanos que estaban alrededor se miraron confundidos entre ellos. Era imposible que hubiera una mujer en la isla, ¿no? Todas las que había anteriormente... habían desaparecido misteriosamente hacía muchos años... y nunca habían vuelto a ver a ninguna otra en esa isla. Jam, por ejemplo, llevaba años sin ver a su querida hija, que tenía 4 añitos cuando desapareció...

-         ¿Qué demonios ha pasado en esta isla? – preguntó Franky.

-         Supongo que no entenderéis nada hasta que no os expliquemos lo que sabemos y vivimos – respondió uno de los aldeanos sentándose en el suelo.


Todos los demás le imitaron, incluidos los Mugiwara, dispuestos a escuchar la historia de esa misteriosa isla.


6 comentarios:

  1. "¿Eres bueno con ellas? - Algo así"
    *.* ¡Pero qué monísimo Zoro, jolines!

    Y Luffy... xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD Ha dejado claro que la vieja es una jodida pasa del Cretácico. xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

    Ainnsss ¡qué ganitas tenía ya de leer, joder!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Zoro es tan monoso *.* En serio, iba a poner que decía una sobrada, pero no le pega... Le pega más ser humilde... Al menos a mi Zoro *.* xDDDDDDDDDDD A ver si se reencuentra ya con Ari y vuelve a ser adulta y hacen cositas... :D

      JAJAJAJAJAJAJAJA, sí, maldito Luffy xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD Es el mejor de todos, jopetas xDDD

      Ainssss *.* Ahora otro mes hasta que actualice de nuevo JAJAJAJAJAJA

      Eliminar
    2. otro mes hasta que actualices? nooooooooo yo quiero capi ya!!! Me.encanta Zoro que monooo jajaja

      Eliminar
    3. Algo así xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD Oye, que ha sido menos de un mes xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
      A mí también ^^

      Eliminar
    4. da igual.... yo quiero quiero capis antes de un mes...!!!! jajaja bueno, mientras sigas con Zosan o Marco me sirve jajajaja

      Eliminar
    5. xDDDDDDDDDDDDD Tengo muchas historias empezadas a la vez y mucha pereza encima xDDDDDDd

      Eliminar

Si tú también quieres ser el Rey de los Piratas... ¡deja un comentario!