viernes, 13 de abril de 2012

Zoro y Ari. Saliendo del Abismo (#3)

Zoro no sabía dónde meterse o qué hacer. Ari había comenzado a llorar, mientras con las manos se iba limpiando las lágrimas, que no dejaban de salir. Él torció el gesto, sintiéndose inútil y torpe por no saber cómo consolarla.

-         Ari... – empezó a decir.

-         E.Es... to... todo es... t.tu culp... culpa – dijo ella entres sollozos, todavía delante de él.

Él se preguntó por qué narices tenía la culpa de todo. Se puso de pie, incómodo, justo en el mismo momento en el que ella comenzó a golpearle el pecho con los puños.

-         ¿Qué demonios...? – dijo él, ya que Ari le estaba golpeando con fuerza – Cálmate, Ari.

Ella no le hizo ni caso y siguió pegándole. Zoro suspiró y se contuvo para no devolverle los golpes, aunque le estaba costando. Tenía que calmarla como fuera.

-         Mi culpa... To.todos están muertos... p.por mi culp...culpa... Mi culpa... – decía ella ahora al ritmo de sus puñetazos. Una y otra vez.

Él cogió las muñecas de la joven, que forcejeó para soltarse. Convirtió sus brazos en sangre, soltándose así del agarre, por lo que pudo continuar dándole puñetazos. Zoro maldijo en voz baja el poder de Ari, que, estaba seguro, iba a impedirle que la detuviera. Pensó sobre la marcha alguna manera para lograrlo, pero sus puños le distraían. La enana tenía una fuerza brutal y sospechaba que no la estaba usando toda en los golpes.

Soltó otra maldición y, antes de pensar en las consecuencias y repercusiones de lo que estaba a punto de hacer, inclinó la cabeza, cerró los ojos y capturó los labios de la joven en un pequeño beso que obtuvo los efectos deseados. Ari paró de inmediato con los ojos muy abiertos. Zoro se separó de ella y abrió los ojos, encontrándose con la mirada asombrada de la joven, que tenía los ojos llorosos y restos de lágrimas en las mejillas.

-         Tienes una cara lamentable  - dijo él sin tacto y desviando la mirada, avergonzado.

-         ¿Qué... qué ha sido eso? – preguntó ella despacio y confundida.

-         Puedes llorar todo lo que quieras – Zoro esquivó la pregunta -, pero no me pegues a mí – se frotó el pecho, que comenzaba a enrojecerse.

Ari se quedó mirándole durante un rato en silencio, hasta que, poco a poco, las lágrimas volvieron a sus ojos. Llorando escandalosamente, se lanzó contra el pecho de Zoro y le rodeó la cintura con sus pequeños brazos. Más incómodo y avergonzado que antes, él se limitó a darle unas palmaditas en la espalda, pero ella le empujó hasta que tuvo que volver a sentarse. Ari se sentó en su regazo, de lado, con las piernas sobre el sofá y hundiendo la cara llorosa en el cuello del espadachín.

-         Ari... – dijo él totalmente descolocado y fuera de lugar.

-         S.solo un... solo un poco... Zoro – susurró ella contra su cuello. Era la primera vez que le llamaba por su nombre.

A Zoro no le quedó más remedio que relajarse todo lo que podía en esa situación. Terminó rodeando a la joven con sus brazos, que parecía aún más pequeña escondida entre ellos.

-         Deja de culparte por todo... – dijo él, habiendo entendido por fin lo que le pasaba – Tú no fuiste la responsable de sus muertes – apoyó la mejilla en la cabeza de ella y la frotó suavemente.

Después de estar una hora entera repitiendo lo mismo, mientras Ari lloraba y se desahogaba por los dos años de llantos reprimidos, se quedó profundamente dormida en el regazo de Zoro.

Así que lo único que necesitaba era llorar y a alguien que la consolara, ¿eh? Hacerse la fuerte para no preocupar a nadie había terminado perjudicándola más que ayudándola.

Zoro intentó no prestar atención a la respiración que sentía contra su cuello, ni hacerle caso a la presión de los pechos de la joven contra su propio pecho, ni pensar en la suavidad de sus labios cuando la había besado. Ella olía a frutillas, algo realmente dulce. Frunció el ceño. Se estaba volviendo terriblemente consciente en lo que se refería a ella.

-         Esto es malo – murmuró llevando su mano a la cabeza de Ari, donde acarició su pelo con cuidado de no despertarla.

¿Por qué sentía esa necesidad de protegerla? Sí, para bien o para mal, ahora era su nakama, pero... era distinto de lo que sentía hacia el resto de la banda. Los quería proteger, claro, pero no con la misma urgencia que sentía hacia Ari. Dándole vueltas a todo esto, terminó quedándose dormido, tal y como estaba.



La luz del sol le despertó al darle de lleno en la cara. Había tenido un sueño rarísimo, en el que una Ari histérica le había golpeado para después llorar como una niña sentada en su regazo. Era curioso, pero aún sentía ese peso en el regazo, como si... Abrió los ojos, para encontrarse con que Ari estaba encima suya, todavía abrazada a él.

Ella hizo un pequeño ruidito con la garganta antes de abrir los ojos y desperezarse. Se puso de pie y se estiró mirando el techo.

-         ¡Aaaaaaaaaaaah! Hacía mucho que no dormía tan bien – dijo de forma despreocupada. Entonces, se percató de la presencia de Zoro - ¿Qué haces aquí?

Él enarcó una ceja, pero antes de responder, Ari comenzó a recordar poco a poco.

-         ¡Oh! Te pegué, ¿verdad? ¡Lo siento, lo siento! – dijo con una gran sonrisa totalmente natural y verdadera - ¡Y gracias por todo, cabeza de alga! ¡Aaaaaaaaaah! ¡Me muero de hambre! ¡Comida, comida! – gritó ella alegremente. Se giró y salió por la trampilla sin decir nada más.

Zoro se quedó donde estaba, confundido debido a lo rápido que se había recuperado después de una noche llorando. Así que había vuelto a ser la misma idiota de siempre. Eso era... bueno o algo, se suponía.

En ese momento, la voz del maldito cocinero llegó hasta arriba.

-         ¿DÓNDE DEMONIOS ESTÁ LA LLAVE DE LA NEVERA? ¡SEGURO QUE LA TIENES TÚ, CAPITÁN IDIOTA!

-         ¡Yo no he sido! ¡Y tengo hambre! ¡Hambre! ¡Sanji! ¡Comida!

-         ¡NO PUEDO HACER NADA SIN LA LLAVE, MALDITO IDIOTA!

Con un suspiro, Zoro se puso de pie, cogió sus katanas y la llave del refrigerador, que estaba sobre el sofá, y bajó por la trampilla hacia el bullicio formado en la cubierta.



6 comentarios:

  1. Ohh!!! Pero qué tierno, joder!!!! *.* Ainsss Zoro, cómo sabe él lo que tiene que hacer para arreglar las cosas, ;)


    Me encanta Zoro tan tierno *.* y Ari tan... tan... tan.... Ari... xDDDDDDDD

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  2. Tan monoso *.* Jo, quiero un Zoro así >.<
    Ari... tan... Ari... sí xD Cómo se levanta a la mañana siguiente como si no hubiera pasado nada xD Me encanta ^^

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  3. el primer beso... que monos... *.*
    Ari vuelve a ser la idiota de siempre... Me encanta esta chica...!!!! jajaja

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    1. Si es que son monísimos, joder. Me encantan *.*
      Y sí... es que Ari tan seria y depresiva no es ella realmente xDD

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  4. ufhui3fnfnfvtgby *u* este Zoro maldito idiota, que tierno TT__TT ya quisiera yo un beso de alguien como el~(? xD udbwehf ya ansio el proximo cap x33 besos~

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    1. Es tan condenamente tierno, que yo le perdonaría cualquier cosa *.* Y yo, y yo... yo también quiero un beso suyo ^^

      ¡En nada subiré el siguiente! ^^

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