lunes, 30 de abril de 2012

La Isla Misteriosa (#7)


Zoro frunció el ceño. Llevaba un rato dando vueltas, intentando encontrar el camino que llevaba al lugar del que salía el humo, pero resultaba bastante imposible. Se preguntó si el resto habría conseguido alcanzar a Ari, ya que él le había perdido la pista en algún punto. Se sentía extrañamente intranquilo ante la idea de una pequeña Ari indefensa vagando sola por ese bosque desconocido. ¿Y si tenía que enfrentarse a otro lobo que la aterrorizaba? ¿Y si había gente viviendo en esa isla, gente que estaba lejos de ser amable y agradable con niñas pequeñas? Chasqueó la lengua al imaginarse la carita de la enana llena de lágrimas y sintió cómo la ira le embargaba. Ira que no estaba destinada a nadie en particular, pero que esa imagen mental había provocado.

Con ese pensamiento en mente, se dio cuenta de que había algo raro frente a él. Con el ceño de nuevo fruncido, se agachó cuando llegó hasta lo que había llamado su atención. Se encontraba ante una especie de rendija por las que se colaba la tierra y las piedras pequeñitas que cubrían el suelo, como si hubiera una especie de trampilla. Alargó la mano y la pasó por encima de la hierba que había sobre esa zona, hasta dar con un pequeño tirador.

Bingo.

Realmente era una trampilla. Al levantarla, unas escaleras aparecieron en el enorme hueco que había dejado la puerta, lo suficientemente grande como para dejar pasar a un hombre adulto, bastante corpulento. ¿A dónde demonios llevarían esas escaleras?

Sin pensárselo dos veces, se metió en el hueco y bajó la trampilla cuando comenzó a descender las escaleras, dejándola encajada tal y como estaba.



Sanji tiró el cigarrillo al suelo para pisarlo y, a continuación, sacar el paquete de tabaco del bolsillo y sacar otro. Se lo llevó a los labios, lo encendió y dio una enorme calada, sin dejar de mirar la extraña aldea que se desplegaba ante él.

No había encontrado ni a Nami ni a Robin, pero sí que había encontrado este pequeño lugar. Soltó el humo mirando alrededor. Había un conjunto de casas, no serían más de 12, alrededor de lo que parecía ser una zona común, donde debían reunirse todos los habitantes. Las casas no eran más que pequeñas chabolas hechas de adobe, con techos de paja.

Así que realmente había personas que vivían en esa isla. Quizá ellos sabían la forma de regresar a la normalidad a Nami y Robin. Aunque eran adorables como niñas pequeñas, no había nada como tenerlas a bordo del barco como dos mujeres adultas, hechas y derechas, con sus curvas y sus formas.

Dando otra calada al cigarrillo, se adentró en la aldea con paso firme.



En el momento en el que Nami y Robin intentaron huir de los desconocidos recién llegados, aparecieron más tras ellas y las cogieron en volandas.

-         ¡Suéltame! – exclamaron ellas, una y otra vez.

De repente, del costado de uno de ellos, surgió una pequeña mano que le hizo cosquillas, dejando caer a la pequeña de pelo oscuro.

-         ¡Maldición! ¡Es una usuaria! – gritó uno de los desconocidos - ¡Sacad las esposas de Kairouseki!

-         ¡Increíbleeeeeeeeeee! – exclamó Ari maravillada, sin haber movido ni un dedo, con los ojitos brillantes por la emoción - ¡Has comido una Akuma no Mi!

Nami se revolvía entre los brazos que la tenían cautiva, mientras un par de hombres colocaban las esposas del mineral especial en las muñecas de Robin, que no había conseguido ir muy lejos.

-         ¿Qué hacemos con esa? – dijo uno señalando a Ari, que seguía parada en todo el centro.

-         No parece que vaya a oponer resistencia... – dijo otro.

-         ¿Quiénes sois? – preguntó entonces la pequeña.

-         ¡Suéltame! – gritó Nami.

-         ¿Los conocéis? – inquirió Ari mirando a la niña del pelo naranja.

-         ¿A ti te parece que les conozcamos? ¡Nos están secuestrando de nuevo!

-         Oye, oye... esa palabra es muy fuerte... Nosotros lo llamamos... “adopción sorpresa” – explicó el que se había cargado a Robin al hombro.

La pequeña pateaba y golpeaba al hombre, pero este parecía no notarlo. Nami seguía forcejeando, intentando liberarse, pero sin ningún resultado. Ari se rascaba la mejilla ante toda la escena, mientras miraba a los hombres con las túnicas blancas que la miraban a su vez, sin saber qué hacer con ella. Era la primera vez que se enfrentaban a una niña que no se resistía.

-         ¿Qué hacemos? – preguntó uno de los hombres de nuevo.

Antes de que alguno de ellos pudiera responder, el gruñido salvaje de unas tripas hambrientas rompió el silencio del claro.

-         ¡Aaaaah! Me muero de hambre... – se quejó la pequeña que se hallaba en el centro.

Eso le dio una idea al hombre que parecía estar al mando de todos los desconocidos. Se acercó a la niña y se agachó a su lado. Ella le miró, frotándose la tripita, envuelta con la faja roja.

-         El sitio al que vamos tiene montones de comida, ¿quieres venir?

Ari abrió muchos los ojitos y sonrió ampliamente.

-         ¡Comida! ¡Comida!

-         ¡No seas idiota! ¡Te están engañando! – exclamó la pequeña Nami.

-         ¡Corre, Ari! ¡Huye! – gritó Robin.

-         Pero... ¡van a darme comida! – dijo la pequeña como si eso fuera suficiente razón para seguir a una panda de desconocidos.

-         Claro que sí, pequeña. Te daremos montones de comida... pero debes venir sin montar follón como tus dos amiguitas. ¿Lo harás?

-         ¡SÍ! ¡COMIDA! ¡COMIDA!

Con una sonrisa taimada que permanecía oculta gracias a la máscara de zorro blanco, el hombre se incorporó y le tendió la mano a Ari, que se agarró a ella con toda la confianza del mundo.

El grupo comenzó a moverse, llevándose a las tres niñas, dos de las cuales todavía hacían lo imposible por liberarse y la otra... caminaba con alegría ante la perspectiva de comer un buen trozo de carne.


6 comentarios:

  1. A esa niña sus padres no le dijeron eso de "no aceptes cosas de extraños", no??
    -.-' Ya le vale, ya pueden ser nazis asesinos que ella, con tal de comer un poco, no mira a qué ni a quién xDDDDDDDD

    Y Zoro, dónde narices se mete??
    Si se pierde yendo al baño, no me jodas xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

    Me encanta nakama!

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    1. Jajajajajajajaj, ¿qué le van a decir? Pero si se han criado solos, por dios xDDDDDDDDDDDDDDDDD Lo único que Ari sabe lo ha a prendido de Ace, Sabo y Luffy... y ya me dirás xDDDDDDDDDDDD

      Jajajajaja, Zoro siempre se pierde... pero termina llegando a donde tiene que llegar... es curioso xD Ya verás, ya verás xDDDDDDDDDDDDD

      ¡Gracias, nakama mentirosilla! Jajaja

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  2. dios... me encanta! jajaja
    Lo has escrito muy bien... *.* En serio... me encanta..!!! :D jajaja
    Es que Ari es tan... tan... Ari xD Por comida es capaz de lo que sea xD
    Me he quedado con ganas de más...!!! :P

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    1. ¡Me alegro! Jajajaja, lo he escrito como he podido xDDDDDDDD Aunque nunca me convence el resultado final xDDDDDDD
      Ari es monísima... y sí, por comida... lo que sea xD

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    2. eres demasiado exigente contigo misma. Escribes bien! jajaja

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    3. Claro, uno debe ser exigente consigo mismo xDD Pero bueno, mientras os guste a vosotras, que sois las que lo leéis... xD

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