jueves, 19 de abril de 2012

La Isla Misteriosa (#4)


El sol daba de lleno en la cara de Zoro, pero él no podía hacer nada por evitarlo si no quería despertar a Ari y, siendo sincero, los rayos del sol eran cien veces mejores que la charla sin sentido a la que podía someterle la pequeña. Suspiró y miró a la niña que dormía apoyada en su pecho. Con los ojos cerrados, las largas pestañas que poseía daban la sensación de estar barriendo sus blancas mejillas. De repente, un irrefrenable deseo se apoderó de él y antes de poder evitarlo, se vio pellizcando esa mejilla que había atraído su mirada.

Ari llevó una de sus manitas a la zona pellizcada y apartó la mano de Zoro al tiempo que abría los ojos y le miraba, soñolienta. Él torció el gesto al haber sido pillado de pleno y desvió la vista. Ella se estiró con un ruidito y se rascó la cabeza.

-         ¡Yos! – dijo con un bostezo.

-         Buenos días – le respondió Zoro.

-         Tengo hambre – añadió ella.

-         Me lo temía... – murmuró el espadachín.

Ella le dedicó una enorme sonrisa, mientras se levantaba y volvía a estirarse.

-         ¡Ya no hay nada de niebla! – dijo todavía sonriendo.

Zoro frunció el ceño mirando alrededor. Tenía razón, en algún momento de la noche la niebla se había disipado del todo, dejando al descubierto un bosque bañado por la luz del sol. Se puso de pie y estiró el cuerpo entumecido de estar tantas horas en la misma postura, sin moverse.

Ella correteaba alrededor del pequeño “campamento” que habían organizado la noche anterior. Él se llevó una mano a la cabeza y se frotó el pelo. La condenada era terriblemente hiperactiva... tanta energía tan temprano...

Se puso en guardia al sentir la presencia de alguien que se acercaba. Una voz rompió el silencio.

-         ¡Luffy, mira por dónde caminas! – dijo la voz de Usopp.

Zoro sonrió de medio lado. Así que también estaban en la isla. Bien, de esa manera no tendría que ir a buscarles.

-         ¿Luffy? – preguntó Ari en voz baja. Con los ojos brillando por la emoción y una sonrisa de oreja a oreja, echó a correr hacia el lugar del que había provenido la voz.

-         ¡Oye! ¡Espera! – gritó Zoro que salió tras ella.

Cuando la alcanzó, ella se encontraba delante de Luffy, Usopp y Chopper. Los dos últimos miraban a la pequeña con los ojos muy abiertos.

-         ¡Zoro! ¡Por fin te encontramos! – dijo Luffy sonriendo.

-         Oi, oi... ¿eso es lo único que tienes que decir al ver esto? – preguntó Usopp señalando a Ari.

-         Nami y Robin están igual, ¿por qué te sorprendes ahora? – inquirió Luffy con el ceño fruncido.

-         ¿Ellas también... son niñas pequeñas? – Zoro se sorprendió con esta información.

-         Sí, no tenemos ni idea de por qué... De repente... ellas... encogieron – explicó Chopper – y ahora están escondidas en su habitación en el Sunny Go! y no quieren salir.

-         Hemos dejado a Sanji, Franky y Brook vigilando – concluyó Usopp – Pero esto es raro...

Ari permanecía en silencio mirando a los tres desconocidos, en especial a esa extraña criatura con el gorro rosa y azul.

-         ¿Un mapache que habla? – preguntó la pequeña.

-         ¡No soy un mapache! – exclamó Chopper - ¡Tengo cuernos! ¡Cuernos! ¡Soy un reno!

Ella se acercó a él y le tocó el hocico con un dedo.

-         ¡Waaaaaaaaah! ¡Qué suaveeeeeeeeeeeeeee! – entonces le abrazó con fuerza y frotó su mejilla contra él.

-         ¿Qué...? – Chopper no pudo hacer nada por evitarlo.

Zoro frunció el ceño al ver a la niña abrazando al reno.

-         Parece que le gustas, Chopper – dijo Usopp soltando una carcajada.

-         ¡Aaaaah! ¡Paraaaa! – decía el doctor.

-         ¡No! ¡Suaaaaaaveeeeee! ¡Suaaaaaaveeeeeeeeee!

Luffy rió también y se acercó a la pequeña. Le puso una mano en la cabeza y se acuclilló frente a ella.

-         Aaaaah... ¡qué recuerdos, Ari!

Ari se le quedó mirando. Fue entonces cuando se percató del sobrero de paja que el chico llevaba en la cabeza. No había duda... era el sombrero que su hermano atesoraba. No podía confundirse, Luffy nunca se separaba de ese sombrero, por lo que lo tenía muy visto. Soltó a Chopper y se quitó la mano del desconocido de la cabeza.

-         Tú... ¿por qué llevas el tesoro de mi hermano? – preguntó en voz baja.

-         Porque yo soy Luffy – respondió él sonriendo.

-         ¡Mentiroso! Él no es tan... grande...

-         Sí, bueno, eso... nos gustaría saber por qué tú eres tan pequeña – dijo Usopp, rascándose la cabeza.

-         No miento, no miento... Mira – Luffy se señaló la cicatriz debajo del ojo - ¿Lo ves? Soy yo, Luffy.

Ari comenzó a caminar despacio hacia atrás, sin quitarle los ojos de encima al rostro del desconocido... Tenía que admitir que se parecía mucho a su hermano y hasta tenía la misma cicatriz, pero... era imposible que fuera su hermano.

-         Y.yo... ¡tengo que encontrar a Ace! – la niña se dio la vuelta y echó a correr en dirección contraria.

-         Maldita mocosa... no hace más que dar problemas – Zoro fue tras ella.

-         Esto... ¿está bien que les dejemos irse? Zoro se perderá – dijo Usopp.

-         Como niña pequeña da más miedo... casi me aplasta – murmuró Chopper.

-         Supongo que no queda otra... – dijo Luffy echando a correr tras Zoro y Ari, con Usopp y Chopper detrás.


4 comentarios:

  1. La de problemas que da esta muchacha... -.-'
    Tiene que ser súper agobiante tener que estar correteando detrás de ella jajajajaja

    Y Sanji cuidando de niñas... A quién se le ocurre?? xDDDD

    Me encanta nakama!!^^

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    1. Jajajaaja... y los que quedan xD Pero a este ritmo, llegaré dentro de 30 capítulos xDDDDDDDDDDDD
      Díselo a Zoro, el pobre... que ya se ha autoproclamado guardián de ChibiAri xDDDDDDDD

      ¿Y qué quieres? Se negaba a dejar solas a ChibiNami y ChibiRobin jajajaajajajajajajaja

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  2. "Suaveeeeeeeeee" Me encanta...!!!!!! jajajaa
    Dios, si Ari no para quieta de mayor de pequeña ya ni te cuento... xD
    Me encanta, en serio... *.* Y Sanji con Nami y Robin... jajajaja

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    1. Jajajajaja, eso lo hacía yo con una amiga... Suaaaaaaaaaave xDD Es un monstruito hiperactivo jajajaja Pues no quedan correrías... xD
      Jajajaj, sí, a alguien tenía que dejar en el barco, le tocó a Sanji que ni queriendo se iba a separar de ellas xD

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