martes, 17 de abril de 2012

La Isla Misteriosa (#2)


Zoro dio gracias porque esa isla estuviera justo donde estaba, aunque no sabía de dónde demonios había salido; pero después de haberse lanzado al mar a por Ari, había caído en la cuenta de que no había nadie en cubierta para tenderles una cuerda y poder subir.

Maldiciendo la espesa niebla que se había formado en un instante y que le impedía ver más allá de un palmo de distancia, se adentró un poco más en la playa de la isla, cargando con Ari, cuyo cuerpo parecía mucho más liviano que de costumbre. Conforme se adentraba, la niebla iba desapareciendo, por lo que se dejó caer de rodillas en un punto al azar y tendió el cuerpo de la joven en el suelo. Boquiabierto, se dio cuenta de que lo que tenía ante los ojos no era la enana a la que estaba acostumbrado a ver. Era una enana... mucho más enana. El pequeño cuerpo que tenía delante era el de una niña que no tendría más de 10 años. Zoro se puso nervioso al caer en la cuenta de que si lo que había sacado del agua era esa niña... Ari seguía hundiéndose en el mar. Antes de levantarse y echar a correr, se fijó en la ropa que vestía la pequeña. Bikini, shorts y capa. Era la ropa de Ari, solo que le quedaba muy grande.

-         ¿Qué demonios...? – murmuró acercándose al cuerpo.

Definitivamente, esa era Ari. Las facciones del rostro eran las mismas, pero más pequeñas. Los tatuajes del rostro habían desaparecido, al igual que los que estaban alrededor de su ombligo. El pelo mojado estaba ligeramente más largo de como lo  llevaba actualmente. ¿Cómo narices había pasado eso? Era... imposible que Ari se hubiera transformado en una niña y, sin embargo, era algo que estaba viendo con sus propios ojos.

La pequeña frunció el ceño sin abrir los ojos, se llevo las pequeñas manitas a la cara y se frotó los párpados. Apoyando una mano en el suelo, se incorporó y miró alrededor, medio dormida. Los detuvo cuando se encontraron con Zoro. Ella le miró con unos enormes ojos que parecían aún más grandes en una carita tan pequeña. Luego se fijó en las tres katanas que llevaba colgadas de una faja roja que tenía en la cintura. Soltó un pequeño gritito y se preparó para echar a correr, pero justo cuando se ponía de pie, tropezó con las ropas que le quedaban enormes y cayó de bruces al suelo. Él se puso de pie y se acercó para ayudarla, pero, al verle, la pequeña comenzó a llorar y a patalear.

-         ¡Aceeeeeeeeeeeeeeeee! ¡Aceeeeeeeeeeeeeeeeeeee! ¡Ayúdameeeeeeeeeee! – gritó con una vocecilla de duendecillo entrecortada - ¡Sabooooo! ¡Luffyyyyyyy! ¡Hermanooooooooossssssss!

Zoro se detuvo cuando estuvo a su lado, mirando a la niña con el ceño fruncido. Ahora sí que no le quedaba ninguna duda, la pequeña era Ari, aunque le sorprendía ver a una Ari gritando por ayuda. Y no tenía ni puñetera idea de quién era ese tal Sabo...

-         Esto... Ari... no voy a hacerte daño – dijo él despacio. La calmaría primero, pensaría en lo extraño de toda esa situación más tarde.

Eso hizo que ella dejara de gritar, se puso de rodillas en el suelo y le miró. Él torció el gesto al ver el bikini colgando de su pequeño cuello, por lo que no tapaba realmente nada, dejando su pequeño y plano pecho al descubierto. Llevaba los shorts por las rodillas, por lo que tampoco tapaban nada. Y la capa permanecía tirada en el suelo, al haberse desprendido del cuerpo de la niña.

-         ¿P.por qué... sabes... m.mi nombre? – murmuró ella en voz baja, haciendo que Zoro prestara atención a su rostro lleno de lágrimas de nuevo. Últimamente, solo se las veía con Aris lloronas. Terminaría por convertirse en un hábito – Y... ¿d.dónde está Ace? ¡El te dará una paliza! ¡DEFINITIVAMENTE!

-         Ace está muerto – se limitó a decir Zoro.

Ella miró de nuevo las katanas de Zoro y luego alrededor.

-         Imposible... no puede ser... – murmuró ella, con las lágrimas cayendo de nuevo por su rostro – Ace no se dejaría vencer por alguien como tú... ¡Aceeeeeeeeee! ¡Aceeeeeeeeeeeee! – se puso de pie con dificultad, sujetando los shorts con las manos para que no le impidieran correr - ¡ACEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

Zoro maldijo para sí mismo. Debía poner en práctica lo de pensar antes de abrir la boca. Ahora tenía a una auténtica enana correteando histérica por la playa de una isla de la que no sabía nada.

-         ¡LUUUUUUFFFFFFFFFFYYYYYY! ¡SABOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡ACEEEEEEEEEEE! ¿DÓNDE ESTÁISSSSSSSS? – gritaba ella, alejándose todavía más de él.

Él corrió tras ella, que ya se había internado en la selva que estaba tras la línea de playa.

-         ¡Maldita sea! ¡Deja de correr, maldita enana! – le gritó.

Lógicamente, ella no le hizo ni caso. Dejó caer los shorts al suelo y salió de ellos, por lo que pudo correr aún más rápido que antes. Cualquiera pensaría que una mocosa como ella no tendría nada que hacer contra un hombre adulto, pero la condenada era muy rápida y ágil.

Ari se metió entre unos matorrales con la idea de esconderse y esperó. Y esperó, esperó, esperó, esperó, pero nadie pasó frente a ella. Con el ceño fruncido sacó la cabecita de los matorrales e intentó ver algo en la oscuridad, pero era muy difícil. Agudizó el oído y se concentró, tal y como le habían enseñado a hacer Ace y Sabo para cazar por la noche. Logró distinguir el sonido de unas pisadas algo alejadas de donde estaba ella. ¿Era el viejo de las espadas? Y por cierto... ¿Dónde estaban todos? ¿Dónde estaba ella exactamente? Ese terreno no le resultaba para nada familiar. No recordaba nada, pero ninguno de los cuatro se separaba mucho de los demás...

Rascándose la mejilla, suspiró, cogió un palo y echó a andar hacia el lugar del que provenían las pisadas. Se encontró de frente con el hombre de antes, que tenía el cabello de un gracioso color verde y una cicatriz en el ojo, pero diferente a la cicatriz de su hermano Luffy. Ari levantó el palo, pero no hizo nada más, ya que el hombre se limitaba a mirarla fijamente, desde arriba. Había una gran diferencia de alturas entre ellos. La pequeña apenas le llegaba a mitad del muslo.

-         ¿Te has perdido, viejo de las espadas? – preguntó con su vocecilla de duende.

-         ¿Quién se ha perdido, ah? ¿Y a quién demonios llamas “viejo”? – le dijo él, mirándola con los ojos entrecerrados, pero desvió la vista y giró la cara al darse cuenta de que la única prenda de ropa que llevaba ahora era la parte de arriba del bikini, colgando torcida del cuello.

-         Sí... te has perdido... Ibas detrás de mí y, de repente, estabas por aquí dando vueltas...

-         ¡No estaba dando vueltas! ¡Y ponte algo de ropa, maldita mocosa!

-         No tengo nada de ropa – dijo ella, tirando del bikini, que terminó por desatarse, y dejándolo caer al suelo.

Con un suspiro exasperado, Zoro cogió a la pequeña y se la cargó al hombro. La enana no pesaba nada. Ella movió las piernecitas desnudas y apoyó las manos en el pecho de él, tras haber dejado caer el palo. Por el momento, el viejo de las espadas no había intentado hacerle daño y no sabía dónde estaban sus hermanos, así que lo más seguro era permanecer con él.

-         ¿A dónde vamos? – preguntó cuando él comenzó a andar.

-         A la playa... es mejor no alejarnos mucho de allí... La banda podría pasar cerca con el barco y sacarnos de aquí.

-         Estás yendo en dirección contraria – dijo ella con una gran sonrisa.


Chasqueando la lengua, el espadachín cambió de rumbo y echó a andar por donde ella le había indicado. Con el ceño fruncido se percató de que aun siendo una niña y tener la apariencia de una rata mojada, el olor a frutillas que desprendía no había desaparecido. Definitivamente, era un olor destinado a volverle loco.

4 comentarios:

  1. Zoro: ese ser de gran delicadeza. Anda que... -.-'
    Jajajajaja qué cosita más pequeña Ari comparada con el gigantón de Zoro, xDDDDDDDD

    Ainsssssss...... QUIERO MÁS!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí... sinónimo de "tacto"... "Roronoa Zoro", sin duda alguna xDDDDDDDDD
      Síiiiiiiiiii, Ari es condenadamente adorable *.* Tan pequeñita *.*

      Jajaja, mañana, querida, mañana ^^

      Eliminar
  2. "Ace está muerto" pero que bestia es...!!!!!! xDD Sí, debería pensar antes de hablar...!!! jajaja
    y Ari, que mona... Menuda trasto tenía que ser también de pequeña.... xD
    Siguiente capi, por favor! jajaja :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaajajaj, no sabe tratar con ella cuando tiene 19 años... menos cuando tiene 7 xDDDDDDDDDDDD
      Sí, es adoreibol *.* Ya haré algún capi de cuando era pequeña, junto a Luffy, Ace y Sabo xDDD

      Eliminar

Si tú también quieres ser el Rey de los Piratas... ¡deja un comentario!