miércoles, 4 de abril de 2012

Formación de la banda Crow (#7)


Ari se colocó entre el barco y la  Marina para impedir que estos subieran a bordo. El barco levó anclas y, poco a poco, comenzó a alejarse del puerto. Ella sonrió y movió el palo levemente.

-         ¡Bien! Ya podemos empezar aquí – dijo sin dejar de sonreír.

Los marines se prepararon para atacar, pero su Capitán les detuvo.

-         Centraros en capturar a los piratas. Preparad un barco y perseguidlos, ¡rápido!

-         ¡No pienso dejaros! – exclamó Ari, lista para detenerlos a todos.

-         No creo que puedas evitarlo... White Launcher! – exclamó Smoker, que se transformó en humo y se lanzó hacia ella a toda velocidad, con el Jutte hacia delante para golpear a Ari.

Ella reaccionó con rapidez, saltando hacia la derecha para no ser alcanzada por él. Smoker volvió a recuperar su cuerpo y miró a la joven, que permanecía de cuclillas sobre el suelo.

-         Eres rápida, pero eso no te servirá de nada – balanceó su Jutte para golpear con él a la chica, pero ella lo interceptó con el palo.

El choque entre ambas armas provocó que el brazo de Ari temblara levemente. Ella saltó ligeramente hacia atrás, para lanzarse, seguidamente, hacia delante y atacar a Smoker. Como la vez anterior, el palo atravesó una cortina de humo.

-         Veo que no aprendes – dijo él cogiendo la cara de Ari con su mano y llevando la cabeza hacia atrás, contra el suelo.

El golpe iba con tanta fuerza que el suelo bajo la cabeza se agrietó y partió, formando un agujero. Ari dejó escapar un grito ahogado y llevó sus manos a la mano de Smoker, para quitársela de encima, pero solo consiguió tocar humo.

-         ¿No entiendes que no puedes golpearme? Ni siquiera puedes tocarme, niña. Me comí la Moku Moku no Mi y soy un hombre de humo – dijo él, levantando a Ari, todavía por la cabeza, y lanzándola contra el suelo. No es que le hiciera gracia golpear de esa manera a una niña, pero ella misma había dicho que era pirata y tenía que darle una lección, para que aprendiera a no decir tonterías.

-         Tengo... que... intentarlo... – dijo ella entre toses, debido al polvo que se había levantado al chocar contra el suelo. Se incorporó, frotándose la parte de atrás de la cabeza. Se miró la mano y vio que había sangre cubriendo sus dedos. Bueno, no le sorprendía, ese golpe realmente le debía haber abierto la cabeza – Ellos... solo quieren volver a casa – añadió.

-         Tuvieron mala suerte al llegar a esta isla... pero no dejaré que se vayan – dijo Smoker.

Ari intentó pensar en algo, pero, ¿qué? Si golpearlo no servía para nada, ¿qué demonios podía hacer? Miró hacia el mar, por donde se alejaba el Mirlo Blanco. Espera... solo tenía que entretenerlo, ¿verdad? En ese caso, no hacía falta que peleara contra él, simplemente tenía que sacar a Smoker del puerto. Pero antes de poder poner esa idea en marcha, se dio cuenta de que un barco de la Marina había zarpado en persecución de la banda y de que unos pocos marines habían permanecido en el puerto y apuntaban al barco que se alejaba con tres cañones.

-         Esto es malo – murmuró Ari.

Antes de que Smoker volviera a atacar, ella echó a correr en dirección a los cañones, que no le quedaban tan lejos. Se percató de que el Capitán había vuelto a transformarse en humo y se había lanzado a por ella. Con una maldición, Ari se vio obligada a recular en plena carrera y cambiar la dirección, confundiendo así a Smoker. Cuando él volvió a lanzarse a por ella, Ari volvió a cambiar la dirección, corriendo hacia los cañones. Saltó sobre uno, asustando al marine que se ocupaba de él.

-         ¿Qué demonios...? – exclamó el marine que ya había encendido la mecha.

Ari movió el cañón para cambiar su objetivo y, cuando este se disparó, no fue al barco pirata al que dio, si no al barco de la Marina.

-         ¡Ups, se movió sin querer! – dijo ella sonriendo.

-         ¡Maldita mocosa! – exclamó el marine.

Justo en ese momento, Smoker llegó hasta ella y le golpeó con el Jutte, lanzándola hacia atrás, de tal manera que su cabeza chocó con otro cañón, desviándolo también, por lo que esa bala tampoco impactó contra el Mirlo Blanco, sino contra el barco de la Marina de nuevo.

-         ¡Maldición! – exclamaron los marines, incluido Smoker.

Ari volvió a frotarse la cabeza. Otro golpe más en la parte posterior de su cabeza y esta seguro que se partiría del todo, pero no importaba. Ya solo quedaba un cañón, pero no pudo llegar a él, pues Smoker volvió a golpearla y esta vez cayó de boca contra el suelo, con un gemido de dolor.

Smoker presionó con su mano la cabeza de Ari contra el suelo con fuerza. Esa maldita niña pensaba que podía interferir en la captura de esos piratas y él tenía que demostrarle que no había nada que pudiera hacer. Iban a capturarles sí o sí. Sorprendido, notó cómo ella hacía fuerza hacia arriba, para quitárselo de encima. Era fuerte, no lo iba a negar, pero la fuerza y los ataques físicos no surtían efecto en él. En respuesta a la fuerza que ella hacía, él presionó aún más hacia abajo, hundiendo la cara de la chica en el suelo. Ella comenzó a golpear el suelo con sus puños, abriendo agujeros alrededor de su cabeza, que se iban haciendo cada vez más grandes, hasta que se formó un agujero enorme alrededor de ella que le dio el espacio necesario para poder retorcerse y sacarse a Smoker de encima. Ari se alejó haciendo volteretas hacia atrás con agilidad. Se puso de pie y miró al Capitán de la Marina. Tenía la cara llena de magulladuras y pequeñas gotas de sangre. Apretó los puños ensangrentados e hizo una mueca de dolor. Quizá no había sido tan buena idea golpear el suelo de esa manera, pero no había tenido elección. Casi sin darle tiempo a reaccionar, Smoker se había lanzado de nuevo contra ella, que tuvo el tiempo suficiente para echar a correr con rapidez, alejándose del puerto.

Mientras corría, sentía a Smoker deslizándose detrás suya, sin darle ni un descanso. Ari zigzagueaba, saltaba por encima de las barreras que se ponían en su camino y cambiaba la dirección una y otra vez, pero Smoker cada vez estaba más cerca. ¡Maldición! ¿Es que no se cansaba?

-         White Blow! – escuchó detrás suya y el puño de Smoker golpeó su espalda, haciéndole caer al suelo.

Intentó levantarse antes de que él llegara hasta donde estaba, pero una vez que estuvo de pie, Smoker se detuvo frente a ella. Vio cómo sus brazos se transformaban en humo que se iba extendiendo hasta rodearla.

-         White Out! – exclamó él.

-         ¿Qué demonios es esto? – dijo ella cuando el humo comenzó a hacerse cada vez más denso, atrapándola en su interior - ¡No puedo moverme!

Ari intentó zafarse del humo, pero le resultó imposible. Pataleó y golpeó, pero el humo seguía rodeándola.

-         Se acabó la carrera, niña – dijo Smoker, alejándose de allí, con su brazo convertido en humo conectado al humo que la tenía prisionera, por lo que ella se vio arrastrada tras él.

-         ¡Aaaaaaaah! ¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡Maldición! ¡Y no me llames “niña”! – dijo Ari gritando.

Él no le hizo ni caso y siguió tirando de ella hasta estar de regreso al puerto, donde les esperaban algunos hombres de la Marina. Uno de ellos llevaba unos grilletes que no dudó en colocarle antes de que el humo desapareciera.

Ella chasqueó la lengua, pero antes de que pudiera echar a correr de nuevo, Smoker la detuvo, colocándole el Jutte contre el cuello, dejándola a ella entre el arma y su propio pecho.

-         No entiendo por qué haces esto por esos tipos, no creo que os conocierais mucho, no tienes pinta de ser de su banda – le dijo Smoker – Y mira, están volviendo ellos solos... después de las molestias que te tomaste para que se fueran de aquí.

Era cierto. El Mirlo Blanco había dado la vuelta y se acercaba de nuevo al puerto. ¿Por qué estaban volviendo? ¿No se querían ir a casa? Con los ojos entrecerrados, vio a la banda en la cubierta agitando los brazos. Ella frunció el ceño, pero finalmente entendió. Reunió toda la fuerza de la que fue capaz, cogió el Jutte con las manos esposadas y tiró de él con todas sus fuerzas hacia delante, pillando a Smoker desprevenido, al que no le quedó más remedio que correr detrás de ella o soltar el arma.

-         Lo hago porque son divertidos – gritó ella riendo mientras corría.

Finalmente, llegó al borde del puerto y se lanzó al agua sin pensarlo, con el Capitán detrás, ya que no se soltó con la suficiente rapidez.

-         ¡Capitán Smoker! – exclamaron los miembros de la Marina.

-         No puede ser... está loca... ¡se ha tirado esposada al agua!


4 comentarios:

  1. Smoker no tiene alma, mira que pegar a una niña de esa manera... -.-'

    Por otro lado... Ari es genial, joder!!!! Esposada se tira al mar!!! Y cuando se haya comido la Akuma No Mi también lo hará seguro!!

    Me ha encantado nakama ^^

    Tq!

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  2. Ya, tía... por eso te decía que mi Smoker es un poco más cruel que el del anime... xDDDDDDDDDD Pero tampoco la ha pegado tanto... solo la estampa contra el suelo... dos veces xDDDDDDD

    Y sí... Ari está como una regadera... y sí, se tirará al mar con fruta y todo xDDDDDDDD

    Tú que me lees con buenos ojos *.*

    tQ ^^

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  3. No me cae bien este Smoker jajaja!!!!!
    Eso sí, me encanta Ari cuando vuelve el cañón y dice: uy... fue sin querer... jajajaja

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  4. Bueno... realmente, Smoker a Luffy también le curra xD Y luego más adelante... también xDDDDDDDD Ari no iba a ser menos xD Pero sí, le he puesto un poco cruel, pero me gusta xDDDDDDD

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